El lenguaje literario, entrevista a Patricio Pron

POSTED BY   Natalia
03/09/2014
El lenguaje literario, entrevista a Patricio Pron

Foto PatricioBillar de letras (BdL): Esto es una entrevista temática acerca del nivel retórico, del uso de la palabra, que es en definitiva de lo que se hace una obra literaria. Y empecemos por esto: ¿Crees que efectivamente la literatura se ‘hace de palabras’? Es decir, más allá de argumentos y temas, ¿existe una esencia independiente que radica en la elaboración del lenguaje? O no…

Patricio Pron (PP): Sí, pienso que esencialmente es una cuestión de lenguaje, y de los efectos que pueden crearse con él en la mente de un lector. Argumentos y temas son, por supuesto, abstracciones que realizamos a partir del material del que disponemos como lectores, y ese material siempre es lingüístico.

 BdL: Has vivido en varios sitios y ‘gestionado’ distintos castellanos, ¿en qué castellano escribes? ¿Es distinto del ‘habla’ que usas en el día a día? ¿Cómo llevas esta posible disyuntiva?

PP: No establezco distinciones entre lengua de escritura y cotidiana; sin embargo, me interesa mucho la “transparencia” de las buenas traducciones, que dan la impresión de “colgar en el aire” y de no pertenecer a ningún sitio, que es, por otra parte, mi situación personal. Entiendo que se diga que se debe escribir “como se habla”, pero no tengo la impresión de que haya que ser muy consecuente en este sentido, ya que la literatura no tiene por qué representar nada, tampoco ninguna hipotética identidad lingüístico-nacional.

BdL: ¿Qué autores consideras que basan toda su obra esencialmente en el lenguaje y te son afines en su re-creación de la palabra?

PP: Flann O’Brien, James Joyce, Bob Dylan, David Foster Wallace, Georges Perec, Raymond Queneau, Arno Schmidt, W.G. Sebald, Thomas Bernhard, Javier Marías, Sergio Pitol, Roberto Merino, Marcelo Mellado, Fogwill, Sergio Chejfec, Alan Pauls, Mario Bellatin y otros.

BdL: Has mencionado a George Perec, uno de los fundadores del grupo ‘Oulipo’, que proponía una serie de ejercicios y juegos con el lenguaje: háblame del componente lúdico de la creación literaria y de aquella época en que para el escritor era fundamental reinventar las formas.

PP: ¿Qué decir de Perec? A mí me parece un autor fundamental, no sólo por su obra sino por las puertas que esa obra ha abierto a los escritores posteriores. Perec comprendió que no existe libertad sin restricción, y fue a la primera desde la segunda, que es una magnífica forma de concebir la literatura. En cuanto a la época en que, como dice, “era fundamental reinventar las formas”, pienso que el uso del pretérito es inapropiado: esa época es ahora, en este mismo momento.

BdL: Hablemos de Borges detenidamente: en el momento en que el autor argentino escribió su obra, el castellano literario de América Latina estaba lleno de hojarasca, y me atrevo a decir que de provincianismo (sin generalizar): ¿Cuáles son los aportes borgianos en el uso de la palabra?

PP: Borges nos liberó (y hablo aquí de los escritores latinoamericanos) de la obligación de escoger entre la fantasía de un español “peninsular” (como si existiera tal cosa) y un español “autóctono” hipotético, concebido a partir de la idea errónea de que la literatura debería o podría tener una relación servil con la realidad, también con la lingüística.

BdL: Háblame de tu método de corrección, algún truco en el momento de releer tus borradores, de quedarte con unas palabras y cambiar otras, algún recurso o manía en torno a esto.

PP: No suelo corregir, debido a que estoy convencido de que corregir no es posible (por lo menos no es posible para mí) sin escribir un nuevo texto, ya que la forma de los textos está condicionada por las circunstancias, y éstas nunca se repiten. Por otro lado, si tuviese que corregir, si me viese forzado a corregir, tal vez procuraría emborronar el texto para que su significado no fuese explícito ni evidente, y este es mi truco de hoy.

BdL: Ahora quiero que intentes definir un concepto muy trajinado, pero poco esclarecido: qué es ‘el tono’, qué importancia le otorgas.

PP: Una fundamental; de hecho, y también en relación a mi trabajo, me interesa más que un texto sea fluido y esté “entonado” que su significado. A este último lo doy por sobreentendido: todos queremos contar algo y todos sabemos más o menos cómo hacerlo, pero la singularidad y la fuerza del tono en que se lo hace sirve para determinar si nos encontramos ante un escritor o no. Una vez más, aquí sirven las metáforas que vinculan a la literatura con otras disciplinas, y supongo que se puede decir que todos sabemos cómo dibujar una casa pero es la fuerza del trazo la que hace la diferencia entre nuestros intentos y los de los profesionales. Ese trazo es el tono, pienso.

BdL: Magnífico, es la primera vez que veo una asociación entre el tono y una acción plástica, en este caso el trazo, el dibujo, porque generalmente se le relaciona con la música, con el sonido. Volviendo a una de nuestras preguntas anteriores, la corrección del texto: ¿Crees que se pueda conseguir el tono definitivo de un texto en la corrección, o es algo que si no se da ‘a la primera’, sencillamente se vuelve improbable?

PP: Algunos autores (algunos muy admirados por mí) proceden de esa forma, “emborronando” o “limpiando” las primeras versiones de sus textos. A mí esta forma de trabajar, admirable como lo son todas las que arrojan buenos resultados, no me sirve, ya que tengo la impresión de que toda revisión de un texto supone una reescritura y que esa reescritura no siempre mejora el texto sino en relación a los intereses y a las inquietudes que uno tiene en el momento presente, y ese momento es reemplazado por otro de inmediato, lo que obliga a uno, o bien a corregir incesantemente para que el texto se adapte a una idea provisoria y siempre circunstancial de lo que ese texto debe ser, o a no corregir en absoluto. Yo he adoptado este segundo método, lo que no significa, por supuesto, que crea que este método tiene validez universal. En algún sentido, es una forma de equiparar la escritura con la interpretación de una pieza musical, de cualquier género. ¿Qué versión de “These Foolish Things” es la “definitiva”? Quienes nos hemos formado con cosas como el jazz sabemos que todas lo son, en su lugar y en su momento, así que ¿para qué esforzarse?

BdL: Por último, considero que el talento de todo escritor está ligado a su sensibilidad con respecto al lenguaje, y en España veo poca tendencia a experimentar y buscar nuevas formas para ‘nombrar las cosas’: ¿Qué consejo le darías a un escritor principiante con respecto a la experimentación formal?

PP: No suelo dar consejos, pero coincido con tu diagnóstico y pienso que la literatura española tiene un grave problema si no consigue renovar las formas, no sólo literarias sino también políticas, de “contar” y “nombrar las cosas”. En ese sentido, quizás pudiese recomendar a los escritores “principiantes” (¿alguno de nosotros no lo es? No estoy seguro) que no procuren escribir lo que ya ha sido escrito: que escriban lo que desearán leer cuando sean otros.

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Natalia

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