Un traductor que sea también un buen escritor es lo mejor que te puede pasar

gallo-neroGallo Nero es como Donatella Iannuzzi, una editorial cuidada, sofisticada y para un público exigente que busca autores consagrados con Buzzati, Tanizaki, Queneau o Camilleri. Un estilo propio con portadas color mazapán.

Billar de letras (BdL): ¿Cuáles son las lenguas de las que más traducís?
Donatella Iannuzzi: Sin duda italiano, inglés y francés.

BdL: Para un traductor literario en ciernes, la pregunta clave es cómo conseguir el primer encargo. ¿Podrías explicarnos cómo seleccionáis a vuestros traductores? ¿Recibís currículos? ¿Alguna vez habéis llamado a un traductor que os haya enviado su currículo, pero del que no tuvierais referencias?
Donatella Iannuzzi: Recibimos muchos currículum de traductores aunque por lo general intentamos buscar a traductores afines al tipo de libro que necesitamos traducir. Tenemos en cuenta por ejemplo si el autor ya se ha traducido en España e investigamos quien se ha hecho cargo de la traducción.
En el caso de traductores de los que no tenemos referencias, muy a menudo tengo en cuenta los que nos envían propuestas de traducción con informes de lectura y muestras del trabajo, quizá no acepte la propuesta pero es posible en el caso de que nos hayan gustado, que les propongamos otro título.

BdL: Antes de encargar un trabajo a un traductor ¿leéis otras traducciones suyas? ¿o le pedís que haga una prueba? ¿cómo suele ser esa prueba?
Donatella Iannuzzi: Si tiene obras ya traducida puede que leamos un extracto pero lo que sí hacemos siempre es hablar directamente con los editores con los que ha trabajado para pedir referencias.

BdL: Aparte de las referencias, el currículum o la prueba ¿tomáis alguna otra medida para aseguraros de que la traducción que recibís es buena? ¿Alguna vez habéis pedido a un traductor que os entregara unas primeras páginas, antes de encargarle la totalidad del libro?
Donatella Iannuzzi: No, en el momento en que encargamos la traducción ya tenemos referencias así que no nos parece necesaria una prueba.

BdL: Cuando recibís una traducción, ¿la enviáis a un corrector? ¿le enviáis también al corrector el texto original para que pueda consultarlo en caso de duda? ¿ponéis al corrector en contacto con el traductor? ¿en qué medida interviene el editor?
Donatella Iannuzzi: Una vez recibida la traducción en Word se la pasamos al corrector y paralelamente la leemos también nosotros. No enviamos el original al corrector pero si él nos marca los puntos en los que es necesario consultar el original, es decir que esta labor la hacemos nosotros juntos con el traductor. El editor interviene tanto en el proceso de corrección ortotipográfica como en el estilo aunque siempre el archivo final se pasará al traductor para su aprobación.

BdL: ¿Alguna vez has tenido la sensación de que varios libros de distintos autores que has encargado a un mismo traductor suenan igual?
Donatella Iannuzzi: Por supuesto cada traductor tiene su estilo, su manera de enfrentarse a una traducción y sus propios criterios a la hora de tomar decisiones.

BdL: Y al revés, ¿alguna vez has encargado traducir un texto que ya se había traducido anteriormente y has tenido la impresión de que se ha convertido en un texto nuevo, de que realmente hacía falta esa nueva traducción?
Donatella Iannuzzi: Efectivamente no existen traducciones iguales. El tiempo cambia y  transforma la lengua, en el caso de libros que ya se habían traducido al castellano hace muchos años siempre he apostado por una nueva traducción, por supuesto es necesaria y es la solución más honesta. Usar una traducción preexistente implica un trabajo de revisión y puesta al día que en mi opinión no compensa.

BdL: El traductor literario suele llegar a identificarse de manera inusual con el autor del libro que traduce. Además, al traductor pueden surgirle dudas que solo el autor le pueda aclarar. ¿Os piden los traductores a menudo que les pongáis en contacto con los autores?
Donatella Iannuzzi: En mi caso no porque trabajo con títulos de autores del siglo XX que en su mayoría ya no están entre nosotros.

BdL: Aparte de las tarifas, por las que no vamos a preguntar, ¿pagáis derechos de autor al traductor? ¿qué porcentaje?
Donatella Iannuzzi: Nuestra editorial se comprometió hace unos años a adoptar el contrato tipo de Ace Traductores, reconocemos al traductor el derecho de autor que en el caso de libros en dominio público se traduce en el 2% de royalties y para libros con derechos vigentes en 1%.

BdL: Siempre he tenido curiosidad por saber por qué los libros originales y los traducidos tienen precios similares. ¿Podrías explicarnos cómo se integra el precio de la traducción en el precio de producción del libro?
Donatella Iannuzzi: En el mercado editorial se sigue una política de precios por lo que independientemente de si es un libro traducido o no siempre se intenta estar dentro de esta política, es por esto que no hay una diferencia evidente en los p.v.p.
El coste de la traducción es un apartado más junto con imprenta, corrección, maquetación, diseño… la suma de todos nos da el coste total y a partir de allí se fija el precio.

BdL: ¿Puedes contarnos algún caso de un libro cuyo original consideres bueno y cuya traducción crees que ha echado a perder el texto?
Donatella Iannuzzi: Puedo considerarme afortunada, he tenido muy pocos accidentes en este sentido. Muy a menudo la culpa también es del editor que no ha sabido elegir bien al traductor. Quizá la traducciones más decepcionantes han sido las de textos de principios del siglo XX cuyo lenguaje requiere mucha tabla para poder ser trasladado al siglo XXI y no siempre ha resultado eficaz sobre todo si hablamos de traductores jóvenes.

BdL: En las carátulas de los discos, aparte del compositor, siempre ha figurado el nombre del intérprete o la orquesta, ¿creéis que el nombre del traductor debería figurar en la portada del libro?
Donatella Iannuzzi: Yo sí lo creo firmemente. Creo que es un justo reconocimiento.

BdL: Y en las solapas, ¿creéis que sería conveniente incluir una brevísima biografía del traductor, para que el lector que tiene que elegir entre dos versiones no se guíe solo por el precio de cada edición, sino también por la fiabilidad de la traducción?
Donatella Iannuzzi: Hay editoriales que sí incluyen una nota biográfica del traductor. En mi caso solo lo hice con Carmen Montes, Premio Nacional de Traducción por Kallocaína y lo hice porque el trabajo que desarrolló con Aniara del Premio Nobel sueco Harry Martinson fue encomiable e interminable: duró casi tres años.

BdL: ¿Puedes decirnos los nombres de tres de tus traductores favoritos? ¿Qué es lo que más valoras de cada uno de ellos?
Donatella Iannuzzi: David Paradela López. He trabajado con él en varias ocasiones para traducciones del italiano. Es muy profesional, escribe bien, entrega el archivo muy limpio y está muy comprometido con su oficio. Su reflexiones siempre son en términos absolutos y no particulares, eso me gusta especialmente. Carmen Montes: tengo una relación personal con Carmen, es arrolladora y vive su profesión con mucha pasión. Tiene un dominio fascinante del castellano. Y por supuesto es muy profesional. Juan Antonio Méndez: ha sido un descubrimiento muy reciente. Diría que es un traductor de la vieja guardia. Le encargué un texto italiano de finales del XIX, el tono que le dio me ha fascinado. Hasta ese momento había trabajado siempre con traductores más jóvenes y poder colaborar con él ha sido una experiencia enriquecedora.

BdL: ¿A cualquiera de ellos le encargarías la traducción de cualquier novela, o crees que tienen dotes especiales para cierto tipo de escritura?
GN: No, no todos los traductores brillan en todos los géneros. Diría además que la diferencia más importante se da entre narrativa, ensayo y poesía, esta última sí que no es para cualquiera.

BdL: En general, ¿qué es lo que más valoras de un traductor literario?
Donatella Iannuzzi: Hay muchos traductores buenos pero es cierto que un traductor que sea también un buen escritor es lo mejor que te puede pasar, que te guste su prosa…

BdL: ¿Crees que la calidad de las traducciones literarias es buena en España?
Donatella Iannuzzi: Creo que nunca fue mejor, hoy en día hay muchas más herramientas y sobre todo formación. Por lo general se respeta mucho más el texto original, los traductores ya no ajustan a su antojo como quizá se hacía antaño. Y además los lectores son más críticos, sobre todo cuando se trata de idiomas con los que estamos familiarizados como el italiano, el francés o el inglés así que la menor impunidad implica más respecto hacia el lector.

BdL: ¿Qué crees que se podría hacer para que fuera aún mejor?
Donatella Iannuzzi: Diría pagar mejor a los traductores y que todos puedan vivir de ello sin tanta angustia pero esto me temo que no se podrá dar hasta que España no se convierta en un país lector.

 

Si quieres participar en las distintas jornadas y charlas que tenemos programadas durante el curso con editores y traductores, escríbenos un email a info@billardeletras.com o llámanos al 91 532 40 64, dentro del marco de nuestro taller de traducción literaria.

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Natalia

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