Nuestros cursos presenciales:

Nuestra filosofía formativa

Nuestros talleres de escritura se sustentan en tres principios:

1) Rigor técnico. Las técnicas literarias pueden enseñarse de manera concreta y casi exacta.

2) Trato personalizado. Cada miembro del grupo es un individuo con un universo de sensibilidad específico e insospechadas posibilidades de desarrollo.

3) Espíritu grupal. La creación literaria necesita del estímulo del grupo, de la confianza y la intimidad que se genera en el intercambio.

No es un taller literario un aula donde el profesor imparte materias y opiniones en función de tal o cual género, los alumnos toman nota, y luego ejecutan algún ejercicio que pasivamente muestran al profesor.

Es un taller literario el espacio donde el profesor sistematiza técnicas narrativas, abriendo un diálogo de infinitos matices, estimula la lectura y escritura, ahorra tiempo al dotar al escritor principiante de herramientas, y, simultáneamente, se leen y corrigen textos escritos por los alumnos, temas de actualidad literaria, y se recomiendan ciertos libros.

Hacemos nuestros talleres en una casa-escuela porque la escritura es algo íntimo y delicado, que merece toda la atención del coordinador, reconociendo que cada cual es un universo a tratar, y cada texto tiene un alma. Por eso no trabajamos con más de doce miembros por clase. No nos gustan los talleres impersonales y seriados, donde prima el afán de lucro. En su lugar, sistematizamos un conjunto de herramientas técnicas para el entrenamiento en la escritura y la lectura, y conseguimos crear ‘grupos’ de amigos en la cotidianidad del intercambio.

Todo escritor, consagrado o no, es principiante por naturaleza: esto quiere decir que, aunque contamos con un alto nivel en nuestras clases, también nos nutrimos de cada miembro del grupo. Todos aprendemos. Hacemos los talleres, simplemente, porque nos gusta vivir la literatura. Porque escribir, aunque todo el mundo diga que es un oficio solitario, también se hace de la convivencia en el espíritu de las letras. De vinos, tertulias, conversatorios y salidas los fines de semana.

Joseph Beuys dijo: «Cada hombre es un artista, cada casa es una galería».

Nosotros creemos que cada casa es una escuela si dentro hay alguien que quiere escribir un libro.